Cómo ponerle nombre a lo que sientes: una lista de emociones
A veces sabes que estás mal, o bien, pero no puedes decir exactamente qué es. Esta lista te ayuda a encontrar la palabra. Empiezas por una familia amplia, como el miedo o la tristeza, y llegas a palabras más precisas. Cada palabra tiene una frase sobre cuándo suele aparecer, y la mayoría de las familias incluye una pregunta para pensar.
Esta página no es un test y no diagnostica nada. No tienes que responder ni marcar nada: solo leer.
Por qué ayuda ponerle nombre (lo que dice la investigación)
Poner en palabras lo que sientes parece ayudar un poco. En un estudio con 30 adultos, elegir la palabra correcta para la emoción de un rostro redujo la actividad de la amígdala, una región del cerebro relacionada con las emociones, más que una tarea parecida sin palabras de emoción (Lieberman y colaboradores, 2007). En otros estudios de laboratorio, nombrar la emoción de imágenes desagradables redujo un poco el malestar que las personas decían sentir, y nombrarla ante imágenes agradables redujo un poco el placer. Nombrar parece suavizar la emoción en general, no solo las difíciles. Curiosamente, las personas creían que nombrar iba a empeorar lo que sentían (Lieberman y colaboradores, 2011).
Fuera de las imágenes, el efecto puede ser otro. En un estudio con 88 personas con mucho miedo a las arañas, quienes decían en voz alta lo que sentían frente a una araña real tuvieron menos reacción del cuerpo una semana después. Pero dijeron sentir el mismo miedo que las personas de los otros grupos (Kircanski y colaboradores, 2012).
Los investigadores también estudian con qué precisión cada persona describe lo que siente. Esto se llama granularidad emocional, o diferenciación de emociones. En un estudio con diarios, los universitarios que distinguían mejor sus emociones desagradables dijeron manejarlas con más frecuencia, sobre todo cuando eran intensas (Barrett y colaboradores, 2001). Percibir y expresar emociones también está entre las habilidades que Salovey y Mayer (1990) incluyeron en la idea de inteligencia emocional.
Conviene conocer los límites. En una revisión de 27 estudios, la relación entre diferenciar emociones y manejar bien las situaciones fue de insignificante a pequeña (correlaciones de entre 0,06 y 0,15), y la mayoría de los estudios muestra solo una asociación, no una causa (O'Toole y colaboradores, 2020). Hay indicios iniciales de que esta precisión se puede entrenar ampliando el vocabulario emocional, pero cómo funcionaría todavía hay que comprobarlo (Kashdan, Barrett y McKnight, 2015). Nadie ha probado si leer una lista como esta cambia algo. Úsala como apoyo para pensar, no como tratamiento, y ten en cuenta que no mide tu inteligencia emocional.
Cómo usarla
- Si no sabes por dónde empezar, pregúntate dos cosas: ¿lo que sientes es más agradable o desagradable? ¿Y tu cuerpo está más agitado o más quieto? Estas dos preguntas organizan las palabras de emoción en muchas lenguas (Jackson y colaboradores, 2019) y ya apuntan a algunas familias.
- Ve a la familia que te parezca más cercana y lee las palabras. Elige una o dos. Más de una puede ser verdad a la vez.
- Si quieres, completa por escrito o en voz alta: “Siento ___ porque ___.” Decirlo, escribirlo y elegirlo de una lista son formas distintas de poner en palabras lo que sientes (Torre y Lieberman, 2018).
- No hay respuestas correctas. Las familias son una forma de ordenar, no una clasificación científica, y las frases de cada palabra las escribimos nosotros para ayudar a distinguir palabras parecidas. No son definiciones.
- Ponerle nombre a algo difícil puede, al principio, hacer que se sienta más fuerte. En algunos estudios pasó cuando las personas tenían que encontrar sus propias palabras, y el efecto bueno llegó después (Torre y Lieberman, 2018). Puedes parar cuando quieras.
Las familias
- Alegría y calma
- Afecto y conexión
- Sorpresa e interés
- Miedo
- Enojo
- Tristeza
- Vergüenza y culpa
- Poca energía
- Sentimientos mezclados
Alegría y calma
- Entusiasmo: suele aparecer cuando algo que quieres está a punto de pasar, o cuando empiezas algo nuevo que te importa.
- Diversión: suele aparecer cuando algo es gracioso o ligero y te dan ganas de reír.
- Satisfacción: suele aparecer cuando las cosas están lo bastante bien y no necesitas nada más en ese momento.
- Orgullo: suele aparecer cuando tú, o alguien cercano, logró algo que costó esfuerzo.
- Gratitud: suele aparecer cuando te das cuenta de que recibiste algo bueno de alguien.
- Esperanza: suele aparecer cuando una situación difícil parece tener una salida posible.
- Alivio: suele aparecer cuando una preocupación pasa, o cuando algo termina mejor de lo que esperabas.
- Tranquilidad: suele aparecer cuando nada exige tu atención con urgencia y el cuerpo baja el ritmo.
Para pensar: ¿Qué te hizo sentir un poco mejor en los últimos días, aunque fuera por poco tiempo?
Afecto y conexión
- Cariño: suele aparecer cuando tienes ganas de cuidar a alguien o de estar cerca.
- Admiración: suele aparecer cuando alguien hace algo, o es de una manera, que valoras mucho.
- Compasión: suele aparecer cuando ves sufrir a alguien y sientes ganas de ayudar.
- Confianza: suele aparecer cuando sientes que puedes contar con alguien sin tener que protegerte.
- Pertenencia: suele aparecer cuando sientes que formas parte de un grupo y que ahí hay sitio para ti tal como eres.
Para pensar: ¿Con quién te has sentido a gusto últimamente, y qué hizo esa persona para que fuera así?
Sorpresa e interés
- Sorpresa: suele aparecer cuando algo pasa de una forma que no esperabas, para bien o para mal.
- Conmoción: suele aparecer ante una noticia o una escena fuerte e inesperada, cuando cuesta reaccionar.
- Curiosidad: suele aparecer cuando algo nuevo te llama la atención y quieres entender más.
- Asombro: suele aparecer ante algo bello o inmenso que parece más grande que tú, como un paisaje o una canción.
- Confusión: suele aparecer cuando la información no encaja y no sabes bien qué pensar.
Para pensar: ¿Qué te tomó por sorpresa en los últimos días, y qué sentiste justo después?
Miedo
- Preocupación: suele aparecer cuando la cabeza vuelve una y otra vez a un problema que todavía puede pasar.
- Nerviosismo: suele aparecer antes de algo importante, como un examen, una conversación o una presentación, muchas veces con sensaciones en el cuerpo.
- Ansiedad: en el uso cotidiano, suele aparecer cuando esperas que algo salga mal, a veces sin saber bien qué. No es lo mismo que un trastorno de ansiedad, que solo un profesional puede evaluar.
- Inseguridad: suele aparecer cuando dudas de que vas a poder con algo, o de que tienes un lugar donde estás.
- Pavor: suele aparecer cuando sientes un peligro fuerte y cercano, y el cuerpo quiere huir o se bloquea.
Para pensar: ¿A qué le tienes miedo, exactamente? ¿Hay un siguiente paso pequeño y concreto?
Si sientes miedo de alguien cercano, tomarlo en serio no es exagerar. Habla con alguien de confianza o busca un servicio de apoyo.
Enojo
- Irritación: suele aparecer con molestias pequeñas y repetidas, como ruidos, retrasos o interrupciones.
- Impaciencia: suele aparecer cuando algo tarda más de lo que crees que debería.
- Frustración: suele aparecer cuando te esfuerzas y algo te impide lograr lo que querías.
- Indignación: suele aparecer cuando ves una injusticia, contigo o con otra persona.
- Resentimiento: suele aparecer cuando un dolor antiguo no se resolvió y el enojo vuelve al recordarlo.
Para pensar: ¿Qué límite o necesidad tuya puede estar señalando este enojo?
Sentir enojo no es lo mismo que actuar con agresividad. Si el enojo se convierte en ganas de hacerle daño a alguien, o a ti, busca ayuda.
Tristeza
- Decepción: suele aparecer cuando algo o alguien queda por debajo de lo que esperabas.
- Dolor emocional: suele aparecer cuando alguien importante dijo o hizo algo que te hirió.
- Soledad: suele aparecer cuando te falta la conexión que te gustaría tener, incluso con gente alrededor.
- Duelo: suele aparecer después de una pérdida: una persona, una relación, un plan, una etapa de la vida.
- Desánimo: suele aparecer cuando te faltan ganas de empezar o de seguir con algo.
Para pensar: ¿Qué perdiste, o qué echas de menos? ¿Con quién podrías hablar de ello?
Si la tristeza o el desánimo ya duran algunas semanas, o pesan en tu día a día, consulta a un médico o a un psicólogo. No hace falta esperar a que empeore.
Vergüenza y culpa
- Apuro: suele aparecer después de un momento incómodo delante de otras personas, y suele pasar rápido.
- Vergüenza: suele aparecer con ganas de esconderte, como si los demás fueran a ver algo malo en ti.
- Culpa: suele aparecer cuando crees que hiciste algo mal y quieres repararlo.
- Arrepentimiento: suele aparecer cuando piensas en lo que habrías hecho de otra manera.
- Humillación: suele aparecer cuando alguien te menosprecia o te ridiculiza, muchas veces delante de otros.
Para pensar: Si un amigo estuviera en la misma situación, ¿le hablarías como te estás hablando a ti?
Si alguien cercano suele humillarte o menospreciarte, no es culpa tuya, y vale la pena buscar ayuda.
Poca energía
No todo lo que sentimos tiene cara de emoción. A veces es falta de energía o de interés.
- Aburrimiento: suele aparecer cuando lo que haces no te atrapa ni parece tener sentido.
- Cansancio: suele aparecer después de un esfuerzo físico o mental, o de descansar poco.
- Agotamiento: suele aparecer cuando el cansancio se acumula y descansar ya no parece suficiente.
- Indiferencia: suele aparecer cuando algo que antes te importaba deja de moverte.
- Vacío: suele aparecer como la sensación de no sentir casi nada, o de que algo con sentido falta.
Para pensar: ¿Esto tiene más que ver con tu cuerpo, con tu cabeza o con lo que pasa a tu alrededor?
Un cansancio que no se va, la pérdida de las ganas de disfrutar o una sensación de vacío que dura semanas merecen una conversación con un médico o un psicólogo.
Sentimientos mezclados
Muchas veces sientes más de una cosa a la vez. Es algo común. En un estudio con más de 800 adultos de Estados Unidos, las emociones que describieron al ver videos cortos formaron 27 tipos, pero sin fronteras claras entre ellos (Cowen y Keltner, 2017). Algunas palabras ya nacen mezcladas:
- Añoranza: junta cariño y tristeza. Suele aparecer cuando extrañas a alguien, un lugar o una época.
- Celos: suelen mezclar el miedo a perder a alguien, o algo importante, con enojo o inseguridad. Sentir celos no le da a nadie derecho a controlar a otra persona.
- Nostalgia: suele mezclar alegría y tristeza cuando recuerdas algo bueno que ya pasó.
¿Buscabas una rueda de las emociones?
Las ruedas de emociones más conocidas son herramientas para enseñar y conversar sobre las emociones. La “Feeling Wheel”, por ejemplo, se publicó en 1982 en una revista de análisis transaccional como una herramienta para ampliar la conciencia de las emociones (Willcox, 1982). Ninguna rueda es el mapa oficial de las emociones, y esta lista no es una versión de ninguna.
Preferimos una lista por dos motivos. Las emociones pasan de una a otra sin fronteras claras (Cowen y Keltner, 2017), algo que un dibujo con porciones separadas esconde. Y las palabras de emoción no significan exactamente lo mismo en todas las lenguas (Jackson y colaboradores, 2019). Por eso, algunas palabras de esta lista cambian de un idioma a otro en lugar de traducirse al pie de la letra.
Cuándo buscar ayuda
Esta lista no es un diagnóstico y no dice si tienes un problema de salud mental. Sentir miedo, enojo o tristeza es parte de la vida. Habla con un psicólogo, un médico u otro profesional de la salud mental si un sentimiento es muy intenso, ya dura semanas o afecta tu sueño, tu trabajo, tus estudios o tus relaciones. También vale la pena consultar si, desde hace mucho tiempo, te cuesta mucho notar o describir lo que sientes.
Si aparecen pensamientos de hacerte daño o de quitarte la vida, o si no te sientes a salvo, pide ayuda ahora: a alguien de confianza que esté cerca, al servicio de emergencias local o a una línea de apoyo emocional de tu país. Pedir ayuda en ese momento no es exagerar. Este sitio no ofrece atención médica ni psicológica.
Para seguir
Si quieres seguir pensando en algún tema, estos tests de autoconocimiento tienen 4 preguntas cada uno. No miden emociones ni diagnostican nada.
- Sensor de Desgaste: Si lo que más reconociste fue cansancio o agotamiento, el Sensor de Desgaste te ayuda a reflexionar sobre tu cansancio emocional, y su guía repasa preguntas sobre de dónde puede venir.
- Ruido Interno: Si la preocupación no deja de dar vueltas en tu cabeza, Ruido Interno te invita a reflexionar sobre el hábito de darle vueltas a los pensamientos.
- Radar de Valor: Si la vergüenza o la culpa aparecen a menudo, Radar de Valor te invita a reflexionar sobre cómo ves tu propio valor.
Fuentes
- Lieberman, M. D., Eisenberger, N. I., Crockett, M. J., Tom, S. M., Pfeifer, J. H., & Way, B. M. (2007). Putting feelings into words: Affect labeling disrupts amygdala activity in response to affective stimuli. Psychological Science, 18(5), 421–428. DOI: 10.1111/j.1467-9280.2007.01916.x
- Lieberman, M. D., Inagaki, T. K., Tabibnia, G., & Crockett, M. J. (2011). Subjective responses to emotional stimuli during labeling, reappraisal, and distraction. Emotion, 11(3), 468–480. DOI: 10.1037/a0023503
- Kircanski, K., Lieberman, M. D., & Craske, M. G. (2012). Feelings into words: Contributions of language to exposure therapy. Psychological Science, 23(10), 1086–1091. DOI: 10.1177/0956797612443830
- Barrett, L. F., Gross, J., Christensen, T. C., & Benvenuto, M. (2001). Knowing what you're feeling and knowing what to do about it: Mapping the relation between emotion differentiation and emotion regulation. Cognition and Emotion, 15(6), 713–724. DOI: 10.1080/02699930143000239
- Salovey, P., & Mayer, J. D. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition and Personality, 9(3), 185–211. DOI: 10.2190/DUGG-P24E-52WK-6CDG
- O'Toole, M. S., Renna, M. E., Elkjær, E., Mikkelsen, M. B., & Mennin, D. S. (2020). A systematic review and meta-analysis of the association between complexity of emotion experience and behavioral adaptation. Emotion Review, 12(1), 23–38. DOI: 10.1177/1754073919876019
- Kashdan, T. B., Barrett, L. F., & McKnight, P. E. (2015). Unpacking emotion differentiation: Transforming unpleasant experience by perceiving distinctions in negativity. Current Directions in Psychological Science, 24(1), 10–16. DOI: 10.1177/0963721414550708
- Jackson, J. C., Watts, J., Henry, T. R., List, J.-M., Forkel, R., Mucha, P. J., Greenhill, S. J., Gray, R. D., & Lindquist, K. A. (2019). Emotion semantics show both cultural variation and universal structure. Science, 366(6472), 1517–1522. DOI: 10.1126/science.aaw8160
- Torre, J. B., & Lieberman, M. D. (2018). Putting feelings into words: Affect labeling as implicit emotion regulation. Emotion Review, 10(2), 116–124. DOI: 10.1177/1754073917742706
- Cowen, A. S., & Keltner, D. (2017). Self-report captures 27 distinct categories of emotion bridged by continuous gradients. Proceedings of the National Academy of Sciences, 114(38), E7900–E7909. DOI: 10.1073/pnas.1702247114
- Willcox, G. (1982). The Feeling Wheel: A tool for expanding awareness of emotions and increasing spontaneity and intimacy. Transactional Analysis Journal, 12(4), 274–276. DOI: 10.1177/036215378201200411